lunes, 6 de mayo de 2013

CRÓNICA DEL TRIATLÓN DE SEVILLA By Tomás Gallego

Este domingo, tuvo lugar en Sevilla un triatlón popular, en el que nuestro compañero Tomás Gallego, participo. Además, hay que resaltar que resultó ganador del I Concurso de Relatos que se organizaba de forma paralela al Triatlón, (DEBAJO DE LA CRÓNICA PODEIS LEERLO, Y VEREIS LO IMPORTANTE QUE PUEDE SER PARA ALGUNOS, VOLVER A SENTIRSE EN FORMA) Así vivio el la carrera. Enhorabuena Tomás, nos alegramos mucho por ti.!!




La prueba se disputaba sobre varias distancias desde la Olimpica, a la Super Sprint pasando por la Sprint.

En la categoría reina, la distancia Olímpica, de 1.500 mts de natación, 40 km de bici y 10 km de carrera a pie, el ganador fue el sevillano Samer Ali-Saad. "El triatleta del CTOA levanta los brazos como triunfador por tercer año consecutivo, sumando en total siete victorias delante de sus paisanos. La distancia olímpica en categoría masculina se decidió en la carrera a pie. Hasta ese momento, varios deportistas optaban al triunfo. Del agua salió un grupo bastante numeroso que se entendió a la perfección durante los 40 kilómetros en bicicleta. En él iban, entre otros, el propio Ali-Saad, Javi Iglesias, Pedro Serrano y Pedro Lumbreras. Pero este último, ganador del Triatlón Puerto de Sevilla el pasado mes de septiembre, se descolgó una vez comenzaron los 10 kilómetros de la carrera a pie en el Parque del Alamillo. En ella, Samer Ali-Saad fue el que marcó la pauta, estableciendo unas distancias sobre sus competidores que a la postre serían definitivas. Samer Ali-Saad llegó a la meta como ganador, seguido por Javi Iglesias (CT Añoreta-Novaschool) y Pedro Serrano (Natación Córdoba), que completó el podio".

"En categoría femenina en la distancia olímpica, el triunfo se lo llevó la marbellí Sonia Vázquez. Una triatleta a la que se le da muy bien competir en la capital hispalense, puesto que hace apenas tres meses se proclamó campeona de Andalucía en el Duatlón de Sevilla. A Vázquez la acompañaron en el podio Nuria Blanco y Myriam Gómez".


En la categoría Sprint, en la que yo participaba, la salida de la natación fue muy accidentada con casi 300 triatletas dandose y recibiendo golpes y donde se hacía muy dificil poder avanzar hasta que no pasamos la mitad de la prueba. No en vano, completé los 750 mts por el rio Guadalquivir en algo más de 16 minutos quedando relegado a la parte media baja del grupo. 



En el segmento ciclista, y dentro de un circuito urbano prácticamente llano, tuve la oportunidad de recuperar posiciones. Junto con otros tres o cuatro triatletas fuimos yendo a tirones, sin una colaboración muy estrecha en los relevos pero lo suficientemente buena y rápida como para ir cazando grupos y adelantando posiciones. El circuito de dos vueltas se hacía muy rápido y marcamos una media de 38 km/hora. En la parte final de este segmento un pequeño sprint antes de la curva que daba acceso a la segunda transición me permitía entrar en cabeza de un numeroso grupo y así poder afrontar la carrera a pie por delante de todos mis acompañantes. Esto fue facilitado por una rápida transición que dio comienzo a la carrera por los aledaños del Parque del Alamillo. 







Los 5 kilometros del último segmento de carrera a pie los realicé en un tiempo de menos de 22 minutos, por debajo de 4 minutos 20 segundos el kilometro. Algunos problemas de "flato" no me permitieron ir más rápido pero pude disfrutar de la carrera y entrar a meta junto con mis dos futuras promesas parando el crono en 1 hora 11 minutos y 43 segundos, mi mejor marca hasta la fecha en un Triatlón Sprint. El puesto final fue el 119 de algo menos de 700 participantes, el 78 de mi categoría.



Puntos a favor: Muy buen ambiente, actividades paralelas para acompañantes, circuito asequible y muy concurrido.
Puntos en contra: Muchos participantes y muchas salidas diferentes que hacen la dinámica del triatlón algo complicada. Circuito ciclista algo bacheado.


La próxima edición del Triatlón de Sevilla será el 3 de Mayo de 2014. Antes, la ciudad será testigo de otros eventos de este deporte como son el Triatlón Puerto de Sevilla o la final de la Copa de Europa a finales de Octubre.




... Y A CONTINUACIÓN, EL RELATO :

¿DEJAR DE CORRER?
“La única solución que tiene usted es dejar de correr”. Esas palabras del jefe de servicio de traumatología cayeron como una losa sobre mí. Resulta que con 32 años y después de más de 15 años corriendo, saltando, pedaleando, chutando, encestando, rematando, golpeando…..ahora mi espalda se empezaba a quejar con dolores por una artrosis en un disco; con tan solo correr diez minutos mi espalda se bloqueaba y me tenía que tirar en la cama el resto del día. Sí, es verdad, no había sido muy bueno cuidando estas cosas; sobreentrenando, sin estirar, cogiendo sobrepeso, y con malas posturas en el trabajo….pero ¿dejar de correr?.
Correr. Al principio todo empezó en el colegio. Mi padre me sacaba a correr por las mañanas para que perdiera algo de peso. Pero no era muy constante en los entrenamientos que alternaba de vez en cuando con el equipo de balonmano, otro año con el de fútbol sala, otro año con el de baloncesto y así pasaban los años hasta que llegó mi primera carrera popular. Me gustaba correr y se me daba mejor que meter goles o canastas.
En la universidad, mi primer entrenador y mis primeros planes de entrenamiento. Pasé de correr a algo más de 5 minutos el kilometro a correr a 3 minutos, lo que fue acompañado de triunfos, trofeos, medallas, diplomas y por supuesto también de camisetas de algodón talla XL. En esas fechas, uno de mis mayores logros vino en el año 1.997, cuando conseguí el tercer puesto en el Circuito de Carreras Populares de Sevilla. Ese mismo año se celebró el I Triatlón Ciudad de Sevilla, pero la verdad es que pasó totalmente inadvertido para mí, el día de antes había estado disputando la I Milla de Sevilla y estaba totalmente centrado en intentar conseguir ganar el Circuito.
También por esas fechas era fácil ver entre el grupo de “Amigos del Parque” (de María Luisa) a un tal “Merchán”, de nombre José María. Un día empezamos a rodar varios en el parque y acabamos él y yo corriendo solos a algo menos de 3 minutos y medio durante 15 kilómetros. Fue el entrenamiento más rápido que he hecho nunca y es uno de los que guardo en mi memoria; para luego enterarme de que el tal “Merchan” llego a ser triatleta olímpico...y la verdad es que el “tío” corría de verdad ¡qué envidia! Fue cuando empecé a tener curiosidad por el triatlón pero lo veía difícil con mi natación de pato mareado y totalmente centrado en correr. De momento yo seguía a lo mío; carreras de 10, 15 y 21 kilómetros….¿podría correr un maratón?
Un entrenamiento tras otro, y tras otro: días de calor, viento, lluvia, frio; de noche o de día; explicando a tus amigos que hoy no sales porque mañana tienes carrera; haciendo que tu familia madrugue contigo para acompañarte a una competición; sacando tiempo para estudiar, trabajar, entrenar... Todo hasta que al final eso de “correr” se te ha metido tanto en el cuerpo, que es tu cuerpo el que te pide que lo saques a correr. Ya no lo haces por mejorar marcas o correr más rápido; simplemente lo haces porqué te gusta, porque disfrutas con ello, porque te sientes fuerte, animado y con ganas de ir a por todas cada día.
Empezaron a llegar lesiones y resfriados continuos. No podía entrenar de forma constante. Nuevos retos profesionales y cada vez menos tiempo para salir a rodar. Pierdes la forma, coges 25 kilos de peso, pasan los años y entonces llega un médico que te dice que tienes que dejar de correr…hay muchas historias de esas. ¿Quién quiere dejar de correr?
Después de salir de la consulta del traumatólogo empecé a valorar las alternativas: no puedo correr, pero tengo que andar una hora todos los días; no puedo correr pero la natación me viene bien para fortalecer la espalda; no puedo correr, pero hacer un poco de bicicleta estática me ayudará a mantener el peso a raya; no puedo correr, pero tengo que hacer mi tabla de ejercicios de abdominales y lumbares. No podía correr, pero podía seguir haciendo deporte. Se acabó el pádel, el fútbol, el baloncesto, el tenis, la “mountain bike”…pero podía nadar, montar en bici estática e incluso andar.
Y así lo hice. Empecé a nadar en la piscina de enfrente de mi casa. No llegaba a nadar mucho más de 20 minutos pero a mí me parecía mucho tiempo. Conocía la técnica, pero me costaba mucho respirar bien. Me resultaba muy difícil la coordinación pero poco a poco le fui cogiendo el truquillo.
La vieja bicicleta estática que compré para una rehabilitación por un accidente de tráfico me servía para pedalear durante unos 40 minutos en casa. ¡Pero qué aburrido que es pedalear en una bicicleta estática! El tiempo se te pasa lentamente y da igual que pongas la tele o música o leas un libro…así que empecé a coger la bicicleta de carretera para dar algunas vueltas. La posición de la bici no era la mejor para mi espalda así que utilizaba mejor la de montaña pero sin pasar por caminos. Así empecé a rodar más de una hora y mejoré mucho encima de la bici.
Y andar. Bueno, al principio la verdad es que seguía pensando como un corredor de fondo y quería andar 15 kilómetros cada día. Pero la verdad es que no tenía tiempo y cuando andaba mucho y muy rápido me dolía la espalda. Traté de andar menos tiempo y más pausado…pero tenía la sensación de no estar haciendo nada.
El caso es que día tras día empecé a perder peso y mi espalda estaba algo más fuerte. Una idea empezó a rondar mi cabeza. Si nado, monto en bici y corro (digo ando), a lo mejor puedo hacer un triatlón cortito ¿no?. Desde aquel entrenamiento en el parque con “Merchán” había querido hacer un triatlón, pero nunca había podido hacerlo. Esa idea se metió en mi cabeza y como a esas alturas ya había perdido 10 kilos de peso y estaba algo más en forma, las sensaciones eran buenas para intentarlo. La espalda me seguía mandando avisos de cuando en cuando, y se bloqueaba cuando cargaba más de la cuenta. Los excesos del pasado y los malos estiramientos también me pasaban factura con alguna rotura muscular, pero si no podía correr o montar en bici, pues nadaba. Si no podía nadar, andaba….y así en 2009, llegué a mi primer Triatlón de Sevilla Sprint. Parecía mentira que fuera a participar en un triatlón cuando solo había entrenado la natación y la bicicleta. No había corrido prácticamente nada; solamente había andado y de vez en cuando trotado un poco, pero nunca más de diez minutos. ¿Quién lo hubiera dicho? En el pasado era capaz de correr 5 kilómetros en 15 minutos e iba a enfrentarme a un triatlón donde seguramente mi tiempo sería el doble en carrera, con una natación muy floja y un ciclismo sin pretensiones.
¿La verdad? Me daban igual los tiempos, quería disfrutarlo. De las tres pruebas, la peor fue la de 5 kilómetros de carrera a pie que hice en algo más de 25 minutos. Después la natación, 750 metros por encima de los 15 minutos y la mejor la bicicleta, 20 kilómetros, que incluyendo mis lentas transiciones los completé en menos de 35 minutos: 1 hora y 15 minutos en total…y una sonrisa al entrar en meta que valió cada metro que di ese día.
No podía correr, pero tampoco podía estar sentado en una silla. La primera experiencia había sido buena, pero los entrenos no habían sido los mejores y seguía con exceso de peso, malos estiramientos y malas posturas.
En 2010 mi segundo Triatlón de Sevilla, 1 hora y 12 minutos; la mejora se había notado. En 2011 mi tercer Triatlón de Sevilla, 1 hora y 14 minutos; algo pasaba. Seguía con lesiones tontas, resfriados y molestias por todo mi cuerpo. Había hecho el triatlón sin ganas, sin energía e incluso llegué algo mareado a la meta.
El siguiente año, 2012 ni siquiera participé. Volví a los malos hábitos y a coger peso. La espalda se quejaba y me estaba empezando a convencer a mi mismo de que realmente “No podía correr”…pero ELLA SÍ. Ella es mi mujer, empezó a correr y yo pensaba, “ahora que ella corre, ¿yo no puedo correr?”. Sin palabras, pero con su apoyo constante a mi lado tomé la determinación de que tenía que volver a mi deporte, para estar bien, para tener energía, para encontrarme vivo, libre y fuerte.
En 2013 empecé mis entrenamientos con una rutina de estiramientos, ejercicios y dieta más controlada; incluso con sesiones de “aquarunning”. Mi espalda respondía bien y los resultados empezaron a verse pronto. En Marzo hicimos nuestro primer Duatlón de Sevilla por relevos. Ella hacía la parte de carrera a pie y yo la de bicicleta. Una gran experiencia para los dos, con premio incluido. Un premio que significaba mucho.
Ahora mi cuarto Triatlón de Sevilla Sprint, el 4 de Mayo. No importa el tiempo. Quiero disfrutarlo. Es mi deporte “rehabilitación”, me da energía, me llena y me renueva…y mucho más cuando lo compartes con las personas que quieres. No es un deporte sólo para profesionales o para elite y si no compites no hace falta tener mucho tiempo para disfrutarlo. Mi espalda no se queja y no le importa correr sólo 5 kilómetros de vez en cuando porque al finalizar otro triatlón sientes que estás vivo, que estás en forma, que puedes con todo y…no he tenido que dejar de correr.

Tomás Gallego (48807439J)


1 comentario:

  1. Muy bueno, sí señor!
    Yo también tengo la espalda hecha un cristo y también tuve que oir ese antipático consejo por parte del traumatólogo. Pero, el año que viene (Dios Mediante), esta que está aquí hace el triatlón de Sevilla! :-)

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